Es un emprendimiento que lo tiene todo: aprendí por mi cuenta a elaborar pantuflas en una fundación, hecho que me llevo a pensar que podría ser una buena forma de generar ingresos. Con la asistencia de mi mamá y de mi tía, dos cocedoras impresionantes, ahora estamos sacando adelante productos sostenibles que son amigables con el medio ambiente. Babuszcas nació hace seis años de un momento de depresión que se ha convertido en trabajo y productividad y hoy puedo decir, orgullosamente, que soy una mujer emprendedora.
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