Este emprendimiento nace del amor que he tenido por el tejido toda mi vida. De niña veía a mi mamá tejer con agujas y a mi papá trabajar en la máquina de coser, y entre hilos, puntadas y telas aprendí a admirar la magia que se crea con las manos. En el colegio tuve clases de crochet y mi mamá fue quien reforzó mis conocimientos, enseñándome también a trabajar con dos agujas. Con el paso de los años mi amor por el tejido tomó un nuevo rumbo y se convirtió en mi emprendimiento. Hoy, en este camino que sigo construyendo, exploro nuevas puntadas, materiales y formas de crecer, siempre con el mismo propósito: crear con el corazón.
Crear con las manos








